CedeCalma

Arropan al niño manos de seda,
en su cara de luna, la sonrisa más tierna.
Suena la nana meciéndole el alma,
conocida melodía que promete la calma.
Cada noche, de puntillas, volverá a verte,
a posar sus labios sobre tu frente,
borrará las arrugas hechas por tus dudas,
con un manto de besos para que te cubras.
Abrazado a su cuello entrarás flotando,
en la burbuja del sueño, a un planeta imaginario.
Duerme mi principito, ella te está cuidando,
siempre pendiente, siempre a tu lado.
Bajo la cama tus miedos descansan,
hoy no saldrán los monstruos,
tampoco mañana, suena la nana.
Hasta mañana

B de Burro



Enjambres de obreras negras se acercan zumbando.
Ideas nuevas me obligan a trasladar las viejas.
Jubilación forzosa para la reina.
Condenada a vivir.
Sin cabeza.
Palabras-bisagra engranan los sinsentidos.
Abren la puerta a otra realidad.
Son engrasadas para no molestar.
Silenciadas para sorprender al contrario.
A ciegas disparo hasta hacer blanco.
Muescas en la pared llevan la cuenta.
Hago con las letras juegos malabares.
Multiplico formas girando el tubo que las contiene.
Se desprenden cristales que caen en mis manos.
Primero se hacen sangre, luego diamantes.
Ejercicio inútil para el ojo distante.
Tinta invisible que se revela sólo al amable.
Inocencia reflejada en un espejo sucio.
Simplemente se entiende al revés.
Mejor, cuanto más cerca.
De derecha a izquierda y viceversa.
Se lee igual pero se interpreta distinto.
Buscar la belleza es impedir que aparezca.
Ser, no parecer.
Escribo con b de burro.
Como Libertad.

A de Ausencia




Ahora brillas en lo alto de un cielo despejado de conciencia.
Late en mi vientre tu ausencia y de lo más bajo se desprende estéril, un sueño abortado.
No, no respondas hoy a las preguntas de ayer,
mejor mañana, mañana, que el mañana nunca muere.
La paciencia para después.
Tú guarda, guarda,
que el que guarda siempre tiene.
¿Y el que tuvo?
El que tuvo, retuvo.
¿Y en cien años?
En cien años...
todos calvos.
No hagas eso.
No sigas por ahí que te veo venir, mocosa.
No lo vuelvo a repetir,
no me gusta este juego de los mensajes secretos,
ni descifrar números ocultos,
ni perder el tiempo.
Las cosas claras y el chocolate espeso.
Mírame de frente, a la cara, lo prefiero.
Y si me descubres un pelo de tonto,
dime dónde está que me lo guardo de recuerdo.
Y ya está bien. Basta ya.
Hazla callar como tú sabes.
Adelante.
Abre la boca y cierra los ojos.
Vamos, sé buena, traga,
todo dentro,
así, tú traga con todo,
que ya te aviso yo,
te lo prometo.
Así me gusta, princesa,
quieta estás más linda.
Luego te irás y me dejarás sin postre,
castigada, porque tú sabes lo que me conviene.
Tú mandas.
Silencio.
Todo sale hacia otro lado, desaparece,
se va cuesta abajo.
Se rueda.
No mires atrás en el bosque de sombras,
la niña abandonada te persigue
como mosca cojonera,
siempre, siempre detrás de ti.
A cada paso que das se crece,
se hace mayor,
tarde o temprano te alcanzará.
Se hará mujer y será sola,
de esas que son un mundo aparte.
Hecha para ti a tu medida,
así la deseaste, así la proyectaste,
a tu imagen y semejanza.
Permanecerá inmortal reflejada en tu arte.